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La disciplina es más importante que la inteligencia para evitar el fracaso escolar
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El Correo, 9 de marzo de 1999

La disciplina es más importante que la inteligencia para evitar el fracaso escolar

Un estudio constata que Matemáticas es la asignatura con peores resultados

La disciplina, las ganas de aprender y el esfuerzo personal son factores decisivos para superar los estudios, por encima de la inteligencia, que sólo influye en un 25%. Este es el mensaje fundamental de la guía promovida por la Confederación Católica de Padres de Alumnos, presentada ayer en Madrid y basada en un estudio realizado por el catedrático Julio González-Pienda. Este precisa que el cociente de inteligencia es más determinante entre los 6 y 14 años, mientras que a partir de la adolescencia entran en juego otros factores, como la influencia del grupo de amigos, el clima familiar y escolar.


La inteligencia es la variable que más influye en el fracaso escolar (25%) hasta la adolescencia; a par tir de ahí, la disciplina, el es fuerzo personal y la autoestima, son las cualidades que determinan el éxito o fracaso de un alumno, según datos del estudio presentado ayer por la Confederación Católica Nacional de Padres de Alumnos (Concapa), denominado Exito y Fracaso Escolar.

Según explicó el director del es tudio, Julio González-Pienda Gar cía, catedrático de Psicología Evo lu tiva y de la Educación de la Uni versidad de Oviedo, el porcen ta je de influencia de la inteligencia disminuye con la edad co mo con secuencia de la aparición de elementos afectivo-emocionales que influyen directamente y con más fuerza a partir de los 14 años en el éxito o en el fracaso de los adolescentes.

Asimismo, el estudio, realizado sobre una muestra de 2.800 alumnos de Asturias entre 6 y 18 años, revela que el clima familiar y, en concreto, la disciplina, es un factor fundamental. Para reforzar esta idea, el profesor González-Pienda aludió a análisis hechos en Estados Unidos, que han de mostrado cómo los hijos de familias orientales tenían un alto nivel de éxito en sus estudios, debido fundamentalmente a que viven en un clima familiar con mucha disciplina, y donde se les inculca la necesidad del esfuerzo personal desde edades muy tempranas.

Disciplina necesaria
«Este estudio demuestra que lo im portante no es cuánta inteligencia tiene el alumno, sino cómo la utiliza; por ello los padres de ben garantizar ese clima familiar de disciplina, de tal manera que sepan planificarse y aprovechar el tiempo de estudio y el tiempo libre, e ir adquiriendo responsabilidades a medida que van creciendo», precisó antes de poner de relieve que «en España, hemos pasado de una estructura autoritaria a una estructura abierta donde no hay normas que orienten al niño hasta dónde puede llegar o qué puede hacer».

Por ello, el profesor González-Pienda aconseja a los padres, en la guía ela borada por la Concapa para afrontar el fracaso escolar, que aprovechen las capacidades de sus hijos y les transmitan que «sin esfuerzo, no podrán conseguir nada por mucha inteligencia que tengan». En este sentido, aseguró que un niño que se esfuerza y tiene disciplina en sus estudios puede aumentar su cociente de inteligencia en 35 puntos, «lo que no es nada desdeñable, siempre y cuando se empleen las herramientas educativas adecuadas para potenciarlo».

El estudio de González-Pienda, apoyado en siete tesis doctorales, corrobora los datos del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación, relativos al antiguo sistema educativo, en los que se indica que el porcentaje de fracaso es colar en EGB oscila entre el 32% y el 44%, y en BUP llega hasta el 58%, observándose un descenso generalizado del nivel de contenidos. No obstante, destaca que las Matemáticas y la Lengua, en menor medida, siguen sien do las asignaturas donde peores resultados obtienen los alumnos, no sólo en España, sino en casi todo el mundo.

Sin embargo, el catedrático de Psicología destacó que en el fracaso escolar además de la inteligencia, la disciplina y el esfuerzo, también in fluye de forma importante los métodos de enseñanza y las expectativas del profesor con respecto a un alumno. Advirtió, en este sentido, que muchas veces la imagen que un enseñante tenga del alumno puede condenar le al fracaso o al éxito, porque le influye en su autoestima. «Todos los alumnos fracasa dos -añadió- tienen una imagen negativa de sí mismos y, a veces, el profesor o la familia han contribuido en bastante medida a fomentar esa imagen».

 

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